-XLIII-

Los días pasaron.

La primavera empezaba a hacer su llegada.

Daylhan ya denotaba una redondita y más que llamativa barriguita.

Su gestación rondaba ya los cuatro meses y debido a que eran tres, el tiempo de embarazo sería más corto.

Keerd no cabía en sí de gozo.

Le entusiasmaba verlo mostrando su vientre y solía quedarse embelesado mirándolo.

No se cansaba de tocarlo.

De acariciarlo.

En las revisiones, cada vez que Seth le pedía oír el corazón de

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