Mundo ficciónIniciar sesión-¿Qué... qué haces?-
-Aceptar lo que me han dicho que debo hacer-
Sin pudor alguno, Keerd llevó las manos hacia su propio trasero. Aferrándose los glúteos, los separó, dejando la oscura entrada despejada.
Esto era nuevo para él por lo que, sin pensar en si lo hacía bien o no, situó su entrada rozando, nuevamente, la cima del miembro de su joven esposo. Entonces... S







