El ambiente en la sala de espera era tenso y silencioso, interrumpido solo por el suave murmullo de los equipos médicos. Guillermo y Natalia se miraban con ansiedad, cada uno perdido en sus pensamientos. Finalmente, la puerta se abrió y el médico apareció, su expresión era seria.
—Señor Guillermo, señora Natalia —comenzó, tomando una pausa para reunir sus palabras—. Los he llamado para informarles que los resultados de las pruebas de compatibilidad han llegado.
Guillermo sintió que su corazón