Guillermo se agachó junto a Tania, tomando su pulso mientras intentaba mantener la calma. “¿Qué te sucede?”, murmuró, preocupado. Tania, aún simulando estar inconsciente, se presentaba ante él como una figura frágil e indefensa, una imagen que contrastaba marcadamente con la mujer desafiante que había estado frente a él momentos antes.
Mientras la sostenía, su mente se llenó de confusión. “¿Es posible que realmente esté embarazada?”, reflexionó, sintiendo una mezcla de angustia y responsabilida