CAPÍTULO 35
La puerta se cerró tras la salida humillante de Fernando, pero la atmósfera en el despacho principal de VegaCorp no se relajó.
Alexander se había quedado de pie junto al escritorio, con los brazos cruzados y una postura que gritaba dominio territorial, a pesar de que acababan de arrebatarle el territorio. Lucía lo miraba, pero su mente estaba en otra parte: en el zumbido de los fluorescentes, en el olor a cera de pisos y en la sensación de asfixia que le provocaba ese rascacielos d