Mundo ficciónIniciar sesiónMatilde De la Vega, sentada junto a su esposo, mantenía las manos cruzadas sobre su regazo, apretando su bolso con una fuerza que blanqueaba sus nudillos. Durante la reunión, había mantenido su postura regia, sonriendo y asintiendo en los momentos adecuados. A Matilde no le gustaba mostrarse en contra de su marido en público; esa era una regla de oro que hab&ia







