Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Alexander abrió los ojos, su reloj biológico marcando las siete de la mañana a pesar de ser fin de semana, su primer instinto fue estirar el brazo hacia la izquierda.
Esperaba encontrar el bulto cálido bajo las sábanas, quizás volver a sentir el peso de Lucía sobre su pecho o escuchar







