CAPÍTULO 13
Lucía se despertó despacio, estirando los músculos bajo las sábanas de seda gris. Para su propia sorpresa, había dormido profundamente, mucho mejor de lo que esperaba en una cama extraña y en una casa que se sentía como un escenario de teatro.
Miró el reloj digital en la mesita de noche: las 6:00 en punto. Su reloj biológico era infalible.
Con los ojos aún entrecerrados, extendió la mano hacia el otro lado de la inmensa cama, esperando encontrar... algo. No sabía qué. Quizás calor c