CAPÍTULO 138
Sofía llegó a la finca antes de que saliera el sol. Tenía entrenamiento de equitación a primera hora y una montaña de trabajo administrativo pendiente con los registros de la temporada de cría.
Se cambió rápidamente, poniéndose su uniforme de batalla: pantalones de montar ajustados, botas altas y un suéter ligero para combatir el rocío matutino. Cuando llegó a las caballerizas, el olor familiar a heno dulce y madera la abrazó. Eclipse, su imponente semental pura sangre, relinchó al