CAPÍTULO 10
— Vamos a acomodarnos en la habitación —dijo Lucía, ignorando deliberadamente la provocación de Rodrigo. Se giró hacia el primo de su esposo y le ofreció una sonrisa gélida, puramente protocolar—. Que pases una feliz tarde, Rodrigo.
Sin esperar respuesta, empujó suavemente a Alexander hacia el interior de la suite y cerró la puerta doble en las narices del intruso. El clic del cerrojo fue el sonido más satisfactorio que había escuchado en todo el día.
La señora Fanny, que había obse