Capítulo 85. Sin querer decir adiós.
Habían pasado un par de días y finalmente se pudo llevar a cabo el entierro de Fernando. Un ataúd vacío que sería enterrado en el cementerio monumental de la ciudad.
Era sorprendente la gran cantidad de personas que asistieron al entierro. Además de toda una banda militar con traje de gala y tocando una marcha fúnebre con gaitas escocesas. Y sobre el féretro, una bandera del país. Fernando Lancer estaba siendo despedido como un verdadero héroe nacional.
Ximena gemía en silencio, con los ojos