Capítulo 42. ¡Tu vida o la mía!
—¡Abre la puerta, Ximena!—, ordenó Valeria golpeando con fuerza la madera—, ¡No tiene caso que te resistas! ¡No podrás escapar!
Ximena seguía mareada por todo el vino que había tomado, y eso le dificultaba mucho caminar o pensar rápido. Solo sabía que necesitaba salir de ese lugar de inmediato.
Entre las cajas había un cuchillo que tomó para tratar de abrir la puerta.
—¿Qué estás haciendo? ¡Abre la puerta!
Valeria forcejeaba con la puerta empujando el cerrojo, pero no tenía la fuerza suficie