Capítulo 19. ¡Voy a matarte!
Ximena estaba arrodillada frente al retrete del segundo baño que limpiaba. Sentía calambres en sus dedos debido a todo el tiempo que había pasado frotando esa esponja contra el piso, la tina, y las paredes.
Había frotado tan fuerte que los guantes de látex que protegían sus manos terminaron rompiéndose a la mitad.
—Súper resistentes—, leyó en la etiqueta del guante—, Si, como no—, expresó con sarcasmo, mientras se quitaba esos guantes para arrojarlos a la basura.
Se asomó por la ventana y vi