Capítulo 121. Mi empresa, mi mansión.
—¿Ximena? Pero, ¿qué estás diciendo?—, Félix se quedó gélido y sonreía con nerviosismo. Temía que Ximena tuviera el valor de traicionarlo y derrumbar su mentira frente a todos esos importantes personajes.
—Lo que has escuchado, Félix. He tomado la decisión de que la empresa ya no necesita de tus servicios—, reiteró Ximena haciendo frente a su verdugo.
—¡No puedes hacer eso!—, Félix trató de llegar a Ximena de manera brusca.
—¡Detenganlo! ¡No dejen que se le acerque!—, ordenó Ramiro para prot