De pronto sonó el teléfono: era la madre de Valentina.
—¡Adrián! ¿Dónde estás? ¡Ailén intentó suicidarse con pastillas!
La mano de Adrián se tensó alrededor del móvil. Inspiró hondo y ordenó al asistente:
—El avión se mantiene en orden. En una hora voy al aeropuerto.
—Entendido. ¿A qué ciudad de Italia volamos?
Adrián guardó silencio unos segundos.
Entonces se dio cuenta: jamás había prestado atención a la dirección exacta de Valentina en Italia.
Tal vez lo había mencionado, pero él nunca lo tom