78. Cuando el eco regresa
Los días de Sophie comenzaron a encogerse, como una habitación que se va cerrando lentamente sin hacer ruido. Seguía despertando temprano, seguía vistiéndose con cuidado, seguía mirando su reflejo en el espejo, pero sus ojos ya no encontraban un suelo firme. El nombre de Emma se había alejado mucho de su alcance ahora, protegido por un trabajo disciplinado y un amor que ya no vacilaba. Sophie, mientras tanto, se quedaba con las mismas intenciones, pero sin camino.
Lo intentó de nuevo. Enviando