6. El secreto al descubierto
La mañana llegó lentamente, atravesando las cortinas blancas del salón de la casa de James.
El tenue aroma del café recién hecho llenaba el aire, mezclándose con el canto de los pájaros al otro lado de la ventana.
Sobre el gran sofá mullido, Emma aún dormía débilmente. Su rostro parecía ahora un poco más sereno que la noche anterior, aunque la sombra del cansancio todavía no había desaparecido por completo bajo sus ojos.
James estaba de pie no muy lejos, con una camisa blanca cuyas mangas larga