40. Dos luces de venganza
Los días siguientes parecieron girar más rápido de lo habitual. Desde que recibió la invitación oficial, Emma ya no pudo dormir con tranquilidad. En su pequeño y cálido estudio en Suiza, pasó noche tras noche ante la mesa de diseño, contemplando sus nuevos bocetos con una mezcla de nerviosismo y entusiasmo.
Hoja tras hoja se esparcía por el suelo —cortes de vestidos, encajes delicados, tonos suaves como el rocío de la mañana. El tema que había elegido, Nature Reborn, no era solo un símbolo del