25. Cuando Aquellas Miradas Volvieron a Encontrarse
El cielo de Zúrich aquel mediodía se veía pálido, como si imitara el color del corazón de Emma, aún cubierto de inquietud. El salón de exposiciones ya estaba lleno de invitados, periodistas y colegas diseñadores llegados de distintas ciudades. Una música suave resonaba por los altavoces, mientras el aroma de las rosas blancas que adornaban la entrada otorgaba al ambiente un aire elegante.
Emma permanecía de pie junto a una de sus obras —una gran instalación textil titulada «Home of Memories»—,