24. La Promesa Postergada
Diez días habían pasado desde que James y Emma se separaron. La distancia de miles de kilómetros parecía no significar nada cuando cada noche compartían historias, risas, e incluso silencios que se sentían más profundos que una simple conversación.
En cada llamada, Emma siempre contaba de todo: sobre el avance de sus diseños, sobre Claudia que empezaba a preocuparse por la iluminación de la exposición, sobre el bebé en su vientre que ahora comenzaba a patear con más frecuencia.
Y James siempre