16. Detrás del control
El sonido de un cristal al romperse resonó en el salón de aquel lujoso apartamento.
Harry acababa de lanzar su vaso de whisky contra la pared, y el líquido dorado se deslizaba por el mármol, dejando en el aire un penetrante olor a alcohol.
—¿Qué has dicho, Sophie? —su voz era ronca, casi como el gruñido de un animal herido.
Sophie permanecía al otro lado de la estancia, el rostro enrojecido, entre la rabia y el miedo.
—¡Eres un idiota, Harry! ¡Un completo idiota! ¡Todo el mundo ahí fuera se bur