154. La segunda línea
En la tercera mañana, la fiebre de Ethan finalmente desapareció por completo.
Su temperatura volvió a la normalidad. Su apetito regresó poco a poco. Incluso protestó diciendo que su sopa sabía “demasiado a adultos” y pidió tostadas con mermelada de fresa en su lugar.
Eso era una buena señal.
James parecía mucho más tranquilo ese día. Podía caminar por la casa durante más tiempo sin verse agotado. El doctor Adrian había dicho que su recuperación avanzaba según lo esperado.
En teoría, la pequeña