153. Dos pacientes
Se suponía que aquella noche sería tranquila.
Después de la conversación en la terraza, después de la promesa del meñique que aún permanecía cálida en la mente de James, la casa fue asentándose poco a poco en un ritmo más suave. Ethan se durmió más temprano de lo habitual. Emma comprobó una vez más la temperatura de James antes de apagar las luces del dormitorio.
Todo parecía bajo control.
Hasta las dos de la madrugada.
Emma se despertó primero.
No por un ruido fuerte. No por una pesadilla. Sol