116. Manchas e ilusiones
La noche se espesó lentamente, envolviendo la casa en un silencio que ya no era desconocido. James bajó las escaleras con pasos cuidadosos, como si temiera que el más leve sonido pudiera despertar a Ethan—o despertar emociones que aún no había logrado domar. En la sala, las luces tenues proyectaban sombras largas sobre las paredes. La mancha en la alfombra había sido limpiada, pero James lo sabía mejor: algunas huellas no pueden borrarse solo con agua y jabón.
Se sentó, recostándose, permitiend