106. Podemos Navegar
James miró el teléfono que sonaba unos segundos más de lo habitual. No por miedo—sino porque reconocía el significado detrás de su vibración: el tipo de llamada que solía apartarlo. Pasó una mano por la espalda de Ethan mientras el niño apilaba sus bloques, y luego respondió.
—Señor James —la voz al otro lado era formal pero no fría—. Llamamos para transmitir la declaración oficial.
James entró en la sala, cerrando la puerta a medias. —Le escucho.
—Hemos concluido la fase principal de la invest