107. Llegar como una familia
A la mañana siguiente, en el jardín delantero de la casa de James, un hombre permanecía de pie con una vacilación que rara vez se permitía sentir. Su traje seguía impecable—demasiado impecable para una mañana tranquila. Harry había ido antes a la oficina de James ese mismo día, con la intención de hablar, solo para encontrar el despacho vacío. La secretaria simplemente había dicho que James se había tomado el día libre, sin citas.
Una frase sencilla. Sin embargo, para Harry, se sintió como una