El Hospital Privado San Marcos estaba inquietantemente silencioso a la una de la madrugada. Los pasillos iluminados solo por luces de emergencia creaban sombras largas que convertían el espacio familiar en algo extraño, casi amenazante. Samir subió en el elevador al piso dieciséis, con el eco de sus pasos resonando demasiado fuerte en el silencio.
La enfermera del turno nocturno lo esperaba fuera de la suite. Era joven, probablemente en su primer año después de graduarse, con la expresión cansa