19.
Daniel.
No prestarle atención se convirtió en una tarea imposible desde el primer día que la vi, pero que me mire tan desvergonzadamente va a volverme totalmente loco, si no es que ya lo estoy con los pensamientos que me pasan por la cabeza.
Sus ojos encendidos dicen lo que su boca todavía no puede. No ha dejado de mirarme desde que inició el entrenamiento, y por la manera en que lo hace, sé que está a punto de explotar. Me muero de ganas por saber con qué he logrado cabrearla esta vez, y ya d