18.
Clara.
¿Se puede anhelar la indiferencia, la tiranía y la brutalidad? Porque creo que eso es justo lo que estoy sintiendo ahora al ver a Daniel.
Sí. Daniel.
Ahora mi mente no puede dejar de decir su nombre. Sin importar cuanto me obligue a llamarlo capitán, en mi cabeza ese título ya no representa nada. No después de haber tenido sus caderas encajadas entre mis piernas y su lengua metida en mi boca. Por alguna razón, ese recuerdo resurge cada vez que intento evocarlo como mi superior. Entonces