Una semana después
Ella va a morir y no hay nada que pueda hacer para impedirlo.
Sigo devastado por la noticia. ¿Por qué nunca me lo dijo? Respiro profundo y me pierdo una vez más en mis pensamientos. ¿Qué voy a hacer cuando mi vieja ya no esté? Es la misma pregunta que me he venido haciendo desde que supe que esa maldit4 enfermedad me la estaba arrebatando de las manos.
Después de saber que su enfermedad estaba en la etapa terminal, decidí trabajar desde casa para pasar a su lado el mayor tiem