33. Capítulo: "Bajo El Mismo Techo"
Pero ella me empujó por el pecho, dejando en el aire un roce desdibujado.
—No, Ismaíl.
—Dime, ¿por qué? —exigí saber dando un paso, en respuesta retrocedió.
—Te dije que necesitaba tiempo, no puedes besarme cuando te venga en gana, ¿de acuerdo? —expresó fingiendo molestia, la conocía, aunque quería parecer enfadada, no era más que una conejita asustada y nerviosa.
—Lo entiendo perfectamente, pero no estoy de acuerdo. Ya hemos perdido tanto tiempo separados que sumarle más horas, es ridícu