69. La Pequeña Sobrina del Millonario (Final)
En ese instante para no ponerse a llorar buscó a tientas el control remoto y la apagó. Luego se tumbó en el sofá, y reflexionó. La linda rubia de la pantalla era la señora Al-Murabarak, pero ella tenía adentro su esencia, su mitad, un trocito de ambos en la matriz, la conexión eterna llenando un vacío enorme. No importaba nada más cuando un angelito vivía en sus entrañas.
La pelirroja batió la cabeza, harta de los embates de recuerdos marchitos. No lo necesitaba, a pesar del ardor por las garra