34. Capítulo: "Ebriedad "
—No quiero volver a caer en el mismo asunto, pero… ¿para qué eran los medicamentos?
—Nunca te lo dije, supongo que jamás surgió el momento, me olvidé de hacerlo o no lo creí importante. Sufro de migraña, desde los diecisiete más o menos. —reveló.
—No puedo creer que lo sepa a estas alturas. Debiste decírmelo —resoplé sonoramente —. Creo que tomaré una ducha.
—Está bien. Prométeme que lo pensarás. Al menos, después de que todo esto pase, podríamos intentarlo.
—De acuerdo.
—Te amo, te amo tant