18. La Pequeña Sobrina del Millonario
Mariané se quedó inmóvil, con la mirada perdida en el horizonte. Sus ojos reflejaban una profunda tristeza que parecía pesarle en el alma. Aunque era un día soleado, se le parecía más a nubes grises en el cielo, lo que muy bien podría reflejar su estado de ánimo.
El horizonte, que solía ser una fuente de esperanza y promesas, ahora parecía distante e inalcanzable. Mariané se sentía atrapada en su dolor, incapaz de moverse o encontrar consuelo en aquel paisaje desolado.
—Te extraño tanto, mamá..