Lucy
Dejo que mi mano libre baje hasta mi clítoris y lo acaricio con un movimiento lento, excitándome.
Tengo la piel sensible, pero incluso así no me importa.
—Joder —sisea Sawyer, entre dientes, cuando me lo meto más en la boca, acariciando la pared inferior de su polla con mi lengua y tragando sobre su piel para volverlo loco.
Su puño se enrosca, tenso, en mi pelo, y con el otro me agarra por la mandíbula como si intentara evitar que lo consuma con tal frenesí.
—¿Quién cojones te enseñó a h