El día avanzaba en una especie de nebulosa para Lucy.
No sabía si era por la falta de sueño o por el vacío que se había instalado en cada rincón de la casa, pero todo parecía suspendido.
El reloj seguía su curso, las horas cambiaban… y aun así, el tiempo no se sentía real.
Quinn ya no estaba, y eso bastaba para que nada lo fuera.
Estaba en la habitación de Sawyer, preparándose para el funeral.
Doblando con cuidado una camisa negra que él había dejado sobre la cama, aún arrugada, trataba de man