Cuando Lucy despierta, la luz del sol ya no entra por las ventanas; el cielo se ha teñido de tonos cálidos y suaves que anuncian la llegada de la noche.
Sus párpados se abren lentamente, dejando que la penumbra de la habitación y la suave brisa que entra por la ventana la reconforten.
Todo está en calma, excepto por el leve zumbido de la ciudad que llega desde la calle.
—Vamos, Lu, ya estamos llegando tarde —la voz de Sawyer la sobresalta, suave pero firme, llenando la habitación de su presen