La mañana había amanecido con una extraña claridad.
El sol brillaba sin reservas sobre la ciudad, como si el universo entero quisiera atestiguar el final de una era de sombras.
Isabella observaba por la ventana del apartamento, los dedos crispados sobre la taza de café que apenas había probado. La llamada había llegado temprano: Javier Calderón había sido arrestado.
A pesar de la cooperación que Javier había ofrecido tras su captura, nadie dudaba de que Camille había sido el cerebro, la titir