Después de un largo día hablando con abogados y repasando leyes, Alexander e Isabella están exhaustos.
Además de todo lo jurídico en lo que están envueltos ahora, los trillizos han dado un día de no parar.
Cuando por fin los acuestan, los dos suspiran con alivio por tener un tiempo a solas. Desde que Camille había soltado las últimas noticias falsas, no habían podido estar en paz.
Ninguno de los dos supo si era el cansancio, en estrés, o los días sin sirenas tener intimidad, pero, cuando se mi