Henry se queda inmóvil ante la pantalla de su laptop.
Los archivos están ahí, abiertos uno por uno, como puñaladas. Correos electrónicos reenviados desde una cuenta oculta. Fotografías captadas por un paparazzi pagado. Audios entrecortados en los que se distingue su voz… y la de Camille.
Evidencias. Indiscutibles. Innegables. Camille lo manipuló. Lo usó todo el tiempo. Cuando él pensaba que ambos se entendían, cuando pensaba que había algún sentimiento entre ellos, ella solo lo estaba manipulan