La noche ha caído como un manto espeso sobre la ciudad. En el interior del pequeño departamento de Valentina, la luz es tenue, apenas la suficiente para delinear los contornos de los muebles y la figura del hombre sentado en su sofá.
Henry juguetea nerviosamente con un vaso de whisky entre sus dedos, la mirada fija en un punto indefinido del suelo.
Valentina, sentada frente a él, lo observa en silencio, dándole espacio.
No es la primera vez que lo ve así: contenido, casi a punto de desbordars