El cielo sobre la ciudad está cubierto por un gris suave, casi compasivo, como si supiera que el día de hoy está marcado por el final de una era de sombras.
Las ventanas del tribunal reflejan la luz difusa de la mañana, y en su interior, el aire está cargado de una tensión contenida. Las paredes parecen susurrar la historia de una batalla que ha durado demasiado tiempo.
Una historia de traiciones, secretos, y del amor que resistió entre las grietas.
Isabella está sentada en la segunda fila de