POV DE ISABELLA
Cuando me despierto, a Alexander no se le ve por ninguna parte. La luz del sol entra por las ventanas y ahora puedo ver bien la habitación. ¡Me han traído flores! No me fijé anoche. Hay varios ramos. Me pregunto de quién serán.
Suena un suave golpe en la puerta que me distrae y se asoma la abuela de Alex. Me sonríe al ver que estoy despierta.
—¿Puedo pasar? —pregunta.
—Claro.
Entra y se acerca. Sus amables y cariñosos ojos azules me observan perspicaces. Lleva un traje oscuro;