Jade no sabía exactamente qué sentir.
En su corazón había una mezcla de incredulidad y cautela.
¿Esto era culpa suya?
Tragó saliva.
Sin palabras.
Se quedó en silencio un rato más, esperando que él dijera algo, que explicara el porqué, que le reprochara algo. Lo que sea.
Después de todo, debería estar molesto, ¿no?
Sería lo natural en estos casos
Pero Adriel solo la observaba, su mirada fija, intensa, pero impenetrable.
De repente, se dio cuenta de que estaba mirando a su boca y se removió un po