No había podido evitar pasar por una floristería de camino a casa. No sabía nada sobre flores, pero aun así se había esforzado en elegir el ramo más hermoso para su amada.
Sabía bien que un par de flores no compensaban sus malas decisiones pasadas, pero sentía que le debía una disculpa a Natalia. Después de todo había sido sincera desde el inicio y no le había creído.
Tenía razón sobre Ana Paula.
Cada una de las palabras que le había dicho en el hospital habían sido completamente ciertas.
Sí