Natalia hizo una mueca, mientras se miraba en el espejo.
Lucía un hermoso vestido color azul cielo, de seda ligera, que caía suavemente hasta el suelo. El escote era en V y realzaba sus pechos, mientras que las mangas eran largas y transparentes, dándole un toque elegante.
Aunque la imagen que veía reflejada le agradaba mucho, su corazón estaba lleno de tristeza al pensar en Diana.
Aquel era el día de la boda de su cuñada y sabía perfectamente que no se casaría por amor.
Había estado en su