Natalia deslizó su mano suavemente, liberándose finalmente del agarre de Fabián.
Los ojos del hombre no dejaban de observarla en ningún momento y de repente se comenzó a sentir muy acalorada por su abrasadora presencia.
Esto no era normal.
Se suponía que estaba disgustada con este hombre, pero tenía una capacidad increíble para hacer que olvidara su molestia y se concentrara en cosas mucho más ardientes.
Como el hecho de recordar que hacía unos pocos días lo había tenido lamiendo entre sus piern