—Tenemos que avisar a tus padres, Ana Paula. No tienes que pasar por esto sola —aconsejó Fabián antes de marcharse de la casa.
Ya era de mañana y no podía quedarse un segundo más en ese lugar.
Y aunque se había limitado a dormir en la habitación aledaña, sabía que el simple hecho de haber permanecido en la casa era un grave error.
—No sé si pueda decirles nada.
La mujer se mostró muy triste ante la sola posibilidad.
No quería parecer un fracaso ante sus padres.
—Claro que puedes —le dijo como si