Los días siguientes se sintieron extraños para Natalia. Se descubrió a sí misma buscando a Fabián con la mirada, sintiendo un estremecimiento cuando sus ojos se cruzaban, cuando estaban en un mismo espacio acompañados o no.
Era como si una enorme burbuja se estuviera inflando a su alrededor, creando una tensión que ella no tenía idea de en qué momento o forma explotaría.
Pero tenía miedo.
Miedo de que la explosión no fuera agradable para ninguno de los dos.
Así que decidió evadir la tensión y c