Un mes después.
Carlos iba todos los días a sentarse un rato frente a la tumba de Mariana. Llevaba a Camila, aunque la niña siempre iba de mala gana.
—Papá, ¿por qué tenemos que venir aquí? —Pateaba las piedrecitas.
—Porque aquí descansa alguien que te ama.
—Pero ella nunca jugaba conmigo —Camila hizo un puchero—. Mami Viviana decía que las personas que me aman siempre están conmigo.
El corazón de Carlos se rompió una vez más. No sabía cómo explicarle a una niña que esa persona, que "siempre est